La bancada del Centro Democrático ha presentado las propuestas que mejorarían el acuerdo de paz con las FARC y hay dos características que han sido evidentes al revisarlas; una, la ausencia de novedad en asuntos como que los guerrilleros con curules sean los que no hayan cometido crímenes de lesa humanidad o que tengan penas alternativas y se les otorgue protección. Y dos, la inviabilidad política bajo el contexto de negociación, es decir, la posibilidad de que la contraparte acepte condiciones como la fumigación de cultivos ilícitos en vez de sustitución – como se contemplaba en el acuerdo – y la creación de un tribunal de paz.

La justicia fue sin duda, una de las banderas de la campaña del No para oponerse a los acuerdos. El lema “paz sin impunidad” caló de manera generalizada hasta en quienes sin reconocerse como simpatizantes del Centro Democrático, votaron por el No y le hicieron campaña. De ahí que no sea extraño que una de las modificaciones propuestas alude a que en vez de un Tribunal de Paz se cree en la Corte Suprema una Sala Transicional de doble instancia, argumentando facultades exorbitantes en la figura que contempla el acuerdo actualmente.

Lo anterior aunque coherente con su discurso es inviable políticamente ya que la creación del Tribunal fue uno de los puntos clave para la guerrilla porque no confía en la justicia ordinaria y además se acerca más a la garantía de que no sean el único actor señalado de responsabilidad en el conflicto.

Por otro lado, la otra propuesta en materia de justicia que no parece estar tan alineada con el postulado “paz sin impunidad” es la que Uribe ha llamado “alivio judicial para militares”. En primer lugar es importante aclarar que este término no tiene una referencia en la literatura jurídica, sino que es más bien un concepto adoptado por el senador, como “seguridad democrática” por ejemplo. Términos polémicos como “alivio” o “seguridad” acompañados de un adjetivo benévolo “judicial” o “democrático” es algo que acostumbra.

Ahora, en lo que tiene que ver con el contenido de la propuesta, el senador señala:

“Es urgente el trámite en el Congreso de una norma de alivio judicial para nuestros soldados y policías, el Centro Democrático ha presentado varios proyectos, alivio sin impunidad y sin igualarlos a FARC”

Como todas las demás propuestas del documento son solo tres líneas en las que se desarrolla. Sin embargo, esto ha dado pie a múltiples respuestas de las víctimas e incluso, de los victimarios.

Las madres de Soacha lo calificaron como “una ofensa para la memoria de sus seres queridos y un ataque directo en contra del clamor de justicia”, mientras las esposas de los militares presos por hechos ocurridos en el conflicto aseguran que no solo sí esperaban que el acuerdo se refrendara en las urnas el pasado dos de octubre, sino que además veían en este la oportunidad de que sus familiares obtuvieran libertad no vía impunidad, como anunciaban los promotores del No, sino contribuyendo con la verdad.

Los militares privados de la libertad dirigieron un comunicado a la opinión pública ofreciendo respaldo a los acuerdos, felicitando al Presidente por el Nobel de Paz y haciendo énfasis en su favorabilidad hacia la justicia especial para la paz, originalmente contemplada en los acuerdos, y la voluntad para el esclarecimiento. Es decir, la propuesta del senador no parece tener eco ni en los mismos implicados, probablemente por las razones que sus familias exponen; contribuir a la justicia con la verdad para obtener libertad y sobretodo, Paz.

La razón por la que no es posible medir con el mismo rasero la amnistía a guerrilleros y el “alivio judicial para militares” radica en la concepción misma del Estado. Como institución que detenta el monopolio de la fuerza, es inaceptable que quienes la materializan, es decir las Fuerzas Armadas, arremetan en contra de la ciudadanía que precisamente defienden. Aunque el ejercicio de la violencia carezca de justificación, las guerrillas, a diferencia de las fuerzas armadas, no están entendidas institucionalmente como defensoras de la democracia.

Asimismo, si lo que se plantea es “Paz sin impunidad” la palabra “alivio” no solo parece alejarse de esa pretensión sino que además subestima el esclarecimiento de la verdad, contemplado en los acuerdos como instrumento para superar la impunidad y entregar a propósito, un verdadero alivio a las víctimas.

Fuentes:

¿Qué tan viables son las propuestas de Uribe? – Semana

Esposas de militares presos rechazan propuesta de Uribe sobre alivio judicial – Rcnradio

Madres de “falsos positivos” de Soacha rechazan “alivio judicial” para militares – LaW

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