La paz fue una apuesta de los sectores sociales mucho antes de que fuera una apuesta política-institucional. Desde finales de los años 80 las organizaciones de mujeres han protestado en contra de la guerra y en particular, en contra de las prácticas violentas que sobre mujeres niñas, jóvenes y adultas se han perpetrado.

Las mujeres, han sido víctimas mayoritarias de esta guerra, pero como si fuera poco, también lo han sido de una manera simbólica, con la que basta solo un caso para reproducir un mensaje en torno al nivel de instrumentalización del cuerpo de las mujeres o de su identidad ya disminuida socialmente.

Y es curioso que, aunque los hombres son mayoría en nueve de las catorce formas de victimización, las mujeres tienen una mayor representatividad en el total global del Registro Único de Víctimas – RUV –. En las formas de victimización que además de llevar una vulneración física, inducen temor de manera simbólica; abandono o despojo forzado de tierras, delitos contra la libertad y la integridad sexual, desplazamiento y hostigamientos.

Mientras que los hombres suelen ser el blanco de las violencias que se experimentan, es decir que se materializan con actor normalmente físicos y tradicionales, las mujeres lo son además de las que se temen, osea violencias simbólicas y emocionales, dejando en sus cuerpos y memorias huellas imborrables de dolor.

A pesar de eso, el lugar que culturalmente han ocupado las mujeres en la esfera privada se ha convertido, paradójicamente, en el frente desde el cual se contraponen a la guerra y sus prácticas.

De acuerdo a Maria Emma Wills, las mujeres han tenido tres roles importantes en su papel de cuidadoras en tres asuntos: la reconstrucción de la memoria, la sensibilización sobre la guerra desde la cotidianidad y finalmente la denuncia de lo perpetrado sobre sus cuerpos y el de otras y otros. Es en suma, lo que se ha denominado ética del cuidado.

La vocación cultural, casi natural, de las mujeres hacia la protección las ha hecho detentadoras de esta bandera. Aunque la ética del cuidado no tendría porqué ser el compromiso exclusivo de las mujeres, por la construcción de estereotipos así ha sido y han sabido apropiarlo como su mejor recurso para decirle no a la guerra.

La construcción de paz como un deber de cuidadanas y la ética del cuidado construida culturalmente e incluso, gracias a la guerra, es lo que las ha hecho agentes naturales de la construcción de paz. Es dificil que desde la perspectiva feminista de todas las organizaciones sociales de mujeres en el país no se recoja una responsabilidad particular en el aporte a la paz para estos momento histórico.

Cuando las mujeres decimos sí es sí

La semana pasada el Movimiento Social de Mujeres de Medellín se organizó en torno a la iniciativa ciudadana “Cuando las mujeres decimos sí es sí”. Si cuando se habla de violencia sexual el “no es no” es para profundizar en el consentimiento de las mujeres en estos asuntos. El sí es, en definitiva, una sentencia de las mujeres que se acompaña con la acción y la voluntad política de apropiarse de un objetivo común: la paz.

También inspiradas en la canción “Sí Paz Haremos”, tema que las artístas  Sara Las Marañas, Josefina Pineda, Pilar Pérez, Mirabay Montoya, Mary Hellen, Tanya Maku, De Loto M.C. y Juliana Torres aportaron al movimiento como el mensaje con el que las mujeres se comprometen para la victoria del Sí en el Plebiscito este 2 de octubre.

El pasado sábado 3 de septiembre realizaron un flashmob en el Parque de los Deseos donde, gracias a la colaboración de Jhon Arango,  grabaron el vídeo clip de la canción y convocaron ampliamente a las y los ciudadanos de la ciudad a celebrar el fin de la guerra y apostarle decididamente al Sí el próximo mes de octubre.

La suma de voluntades femeninas que hicieron posible la organización y convocatoria de esta acción posteriormente se fue sumando a nuevos lugares en donde intervenir con esta apuesta festiva y alegre. Es así como también se adoptó la consigna “Vamos a bailar hasta que gane el Sí”, con el fin de tomarse lo que queda del mes para transmitir con esperanza la oportunidad de paz sellando los acuerdos favorablemente en el plebiscito.

Estas son las fechas en las que estarán cantando y bailando “¡hasta que gane el Sí!”

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Fuentes:

Registro Único de Víctimas – Unidad para las víctimas

Ponencia Maria Emma Wills “Mujeres y Construcción de Paz” – YouTube

La memoria histórica desde la perspectiva de género – Centro Nacional de Memoria Histórica

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