Ante la columna de Yolanda Dominguez en Huffingtonpost sobre el contenido machista de “4 babys”, canción de Maluma,  el reggaetón ha sido blanco nuevamente de señalamientos en torno al contenido machista de sus letras. De entrada, la opinión de la columnista me despertó tres preguntas ¿Por qué solo Maluma? ¿Por qué solo el reggaetón? ¿Por qué ahora?

Ahora se pregunta el lector el porqué de esas preguntas, sencillo. Nací en los 90 y viví todo el auge del reggaetón cuando apenas era una niña. A pesar de que los inicios de este género musical datan incluso desde los 70 en Panamá, los 90 fueron, para quienes nacimos en ésta época, el nacimiento oficial del género, o por lo menos de su llegada a Colombia. ¿Entonces las tres preguntas que me hago cobran sentido ahora no? Creo que para hablar de reggaetón hace falta haber escuchado mucho, mucho regaettón y comprender todo lo que hay alrededor cultural y generacionalmente. Les sorprenderá saber por ejemplo que las “niñas y niños bien” de estratos altos de Medellín corean las canciones de reggaetón tan a pie de la letra como las y los niños de estratos bajos.

¿Por qué hace falta escuchar mucho, insisto, mucho reggaetón para hablar tan solo de una canción? Porque como niña de los 90 me tocaron hermosas melodías, que me sé de pe a pa, como: “La Quemona”, “Latigazo” y “La combi completa”, entonces “Cuatro babys” es una canción de cuna al lado de estas canciones, es más, para no irnos tan lejos en el tiempo, revisemos la letra de la canción “La Groupie”:

“Ella quiere sexo, yo bellaquera

Darte como una perra, como una cualquiera

Jalarte por el pelo, agarrarte por el suelo

Usarte como escoba, aulla como loba

Uh me la chupa, me la soba

Uh y la leche me la roba

Ella se hace la mas boba

Malparida, piroba”

Y qué vergüenza saberselas de pe a pa, dirán ustedes. Si bien, aunque en efecto, esas letras reproducen los imaginarios machistas y misóginos de nuestra sociedad, es reduccionista pensar que todos los que escuchamos reggaetón lo somos. El reggaetón, se decía en medio de charlas en el colegio, era un lubricante social, sí, y no solo porque si ibas a una fiesta ibas a bailar reggaetón, sino también porque cantabas reggaetón con tus amigos entre clase y clase y conocías los artistas y sus historias. Probablemente en entornos donde las y los jóvenes no tienen acceso a educación, donde no solo escuchan reggaetón sino que viven tal cual el ambiente de sexo, drogas, bandas y motos el reggaetón es solo la música de fondo de una realidad que ya viven, no es gratuito que esté asociada en la delincuencia, como en su momento la salsa era la única que hablaba de la realidad social de las periferias en la ciudad. Y para los que no, créanme, en ocasiones nos produce risa, nos detenemos a escuchar fragmentos y lo comentamos porque de verdad es una versión explícita del sexo que realmente muchas veces supera nuestra imaginación. A propósito ¿no preferirían que los niños y niñas reciban educación sexual con cartillas del Ministerio de Educación? Ah, verdad que no, bueno, sigamos.

¿Es el machismo o el contenido explícito de sexo lo que les molesta del reggaetón? Porque si es lo primero, un vistazo a la canción “La falla fue tuya” de Diomedes Diaz, donde sugiere que ser infiel es cosa de hombres, o que tal Ismael Rivera, con su canción “Si te cojo” donde amenaza con que si no le tienen la ropa limpia o si la pilla coqueteandole a otro le va a pegar. Al igual que Catalina Ruiz Navarro, opino que el machismo está hasta en géneros tan “cultos” como el tango, donde la mujer o es una pobre desgraciada o es una traicionera, y agregaría que se ignoran, muchas veces, las letras emancipadoras de algunos artistas femeninos y masculinos en el reggaetón.

Una chica, comentó a propósito de la columna respuesta de Catalina Ruiz a Yolanda Dominguez, que la cancion “Safari” de J Balvin hacía alusión al consentimiento femenino para el sexo en el fragmento que dice: “A ella le gusta/ a mi me gusta” y así, aunque no lo crean, hay muchos ejemplos. Vamos de lo viejo a lo nuevo. Ivy Queen, ¿y si les digo que el reggaetón tiene himno feminista?, pues se los presento.

“Yo quiero bailar, tu quieres sudar

y pegarte a mi el cuerpo rozar

y yo te digo si tu me puedes provocar

eso no quiere decir que pa la cama voy.

Yo quiero bailar, tu quieres sudar

y pegarte a mi el cuerpo rozar

y yo te digo si tu me puedes provocar

eso no quiere decir que pa la cama voy”

…porque yo soy la que mando

soy la que decide cuando vamos al mambo y tu lo sabes”

Ahí tienen, consentimiento femenino otra vez. Ahora el presente, Karol G, es una artista paisa que canta música urbana, el hit que la popularizó se llama “Casi nada” y dice así:

“Tu sabes que yo

estoy libre y disfrutando

no te estoy buscando

podría decirte que ya.

No queda nada, no que da casi nada

lo que yo fui contigo, se perdió en el olvido”

¿La alusión a mujer libre y hasta burla al macho perseguidor y ex arrepentido no parece muy machista verdad? Ahora, qué dice la canción “Muñeco de lego”:

“De nada le sirve lo caro, las prendas, los lujos si no está conmigo

No es la misma gama, si no es al lado mio

Yo soy tu cura también tu veneno yo vine a cambiarte las reglas del juego

Te crees bien malo yo te bajo el ego

Mi muñeco de lego”

Quienes denigran del feminismo creyendo que es hembrismo podrán decir de esta letra que hasta violenta a los hombres…¡En fin!

Las mujeres que escuchamos reggaetón les tenemos noticias, el contenido de las canciones de este género está inspirando en lo que la sociedad reproduce diariamente hacia nosotras; discriminación, odio, subestimación y no nos divierte escuchar eso en las letras pero ¿adivinen qué? No es el único lugar en dónde está presente, entonces porque no se dedican a acabar con el machismo estructuralmente y con seguridad tendremos más himnos y mujeres feministas en el reggaetón, y sino papás y mamás, hablemos de las carátulas de los 14 cañonazos que tanto aman escuchar en diciembre

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