Para El Fichero ha sido importante la articulación con la comunidad y la visibilización de las historias de vida que acontecen en la ciudad. Creemos que resulta necesario que Medellín y Antioquia conozcan los diferentes trabajos comunitarios que se desarrollan en barrios y veredas.

Por eso, decidimos participar del proyecto “Dinámicas juveniles Zona 4” del programa de Presupuesto Participativo y la Secretaria de Juventud de la Alcaldía de Medellín. Esto con el objetivo de visibilizar 2 iniciativas juveniles de la Comuna 11 de Medellín, la cual al parecer cuenta con todas sus necesidades satisfechas por ser un territorio donde predomina el estrato  5.

Pero, a pesar de las condiciones materiales en las que viven los jóvenes en la 11, la principal necesidad de la juventud en la comuna es la falta de espacios y lugares de encuentro y participación juvenil.

Así las cosas, El fichero les presenta la historia de la Mesa de Articulación Juvenil de la Comuna 11.

Un espacio necesario para la juventud.

Cuando los vi hablar en la primera reunión con las demás iniciativas juveniles y ante los entes territoriales del proyecto se veían experimentados. El discurso de Sebastián Castro y Mateo Morales convencía. No sólo por la presentación de su iniciativa, la cual de verdad generaba un impacto y movilización en la comuna 11, sino que además, tenían argumentos con criterio acerca del estado actual de su territorio, palabras bien fundamentadas y un tono de voz adecuado para dirigirse al público.

Pensé de inmediato, “¡Estos pelaos tienen mucho por aportar!”. En el primer contacto con ellos pensé que la Mesa de Articulación Juvenil de la Comuna 11 era bastante amplia, que contaba con un espacio para reuniones y que llevaba bastante rato trabajando. Quizá fue por la impresión que me dieron Mateo y Sebastián, creyendo que estos habían formado su discurso por medio de la Mesa.

Ese mismo día, hablaban de ser delegados de Presupuesto Participativo, conocían la comuna y estaban al tanto de sus dinámicas. “¡Estos son los que vamos a visibilizar!”, pensamos mis compañeros y yo en esos momentos.

Y así fue como no nos equivocamos con estos pelaos. La Mesa de Articulación Juvenil de la Comuna 11 no es ni antigua como pensé que era, ni tiene un espacio propio, ni es tan numerosa como pensé en un principio. Apenas se está construyendo y a la fecha cuenta con escasas reuniones; están en proceso de articulación e invitan a la comunidad de “la 11” a participar de este proyecto juvenil.

Actualmente son apenas 6 jóvenes los que conforman este espacio, más Vanessa Melguizo quien les hace el acompañamiento desde la Secretaría de Juventud.

Vanessa se considera una integrante más de la Mesa. Ríe, toma del pelo y conversa al igual que los otros. Los pelaos se ve que la quieren y ella corresponde este sentimiento. Se ve que ha sido su guía y sus pies a tierra cuando corresponde.

Se ve contenta con su trabajo en la Mesa Juvenil. Gestiona los espacios de encuentro que siempre rotan por todos los barrios de la comuna. Acompaña cada reunión y trata de conseguir recursos para que el proyecto tenga un norte a mediano plazo.

Los seis integrantes de la Mesa de Articulación Juvenil oscilan entre los 15 y los 20 años. La mayoría han sido o son delegados de Presupuesto Participativo y, a su vez hacen parte de otros procesos sociales y juveniles como “Rosa de los vientos”, “Grupo Juvenil Suramericana “y “Laissez Faire”.

De la Corporación Rosa de los Vientos hacen parte Sebastián Castro y Elena Vega. Trabajan cartografía social y desde ese espacio se han estado articulando con organizaciones juveniles internacionales para intercambiar conocimientos. Su visión consiste en entender el mundo desde los territorios; desde una cosmovisión no occidental que les permita nutrirse de los saberes ancestrales y de los distintos pueblos que no figuran en el mundo moderno.

Su resistencia al mundo moderno occidental es bastante marcada. Se trata de una cartografía social interesantísima que más allá de la globalización propende por el conocimiento  no replicado por esta.

Por otro lado el Grupo Juvenil Suramericana es una organización que trabaja con niños y jóvenes en situación de discapacidad. A ritmo de baile moderno y de muchas coreografías, Mateo Morales ayuda a estos niños y jóvenes a mejorar su motricidad y a soltar un poco sus músculos.

Su pasión por el baile y por el trabajo comunitario ha sido heredada de su mamá. Esta ha logrado conseguir los espacios para los ensayos del Grupo Suramericana y para las reuniones  de la Mesa Juvenil de la 11.

Recuerdo que la segunda vez que lo vi fue con otra de las chicas de la comuna en la primera marcha por la Paz realizada luego de las elecciones del 2 de octubre. Me hicieron una pequeña entrevista sobre los resultados del Plebiscito y me comentaron que estaban realizando una actividad en plena marcha, porque, al igual que El Fichero, la Mesa de Articulación Juvenil de la Comuna 11, sigue empeliculada todavía con el tema de la Paz.

A Mateo ya lo conocía, al igual que a Sebastián, a Sara Penagos y a Vanessa de la primera reunión. Me faltaban Elena Vega y Juan Diego Uribe.

Uribe integrante de Laissez Faire. Estudia Ciencia Política en la Universidad Nacional de Colombia- futuro colega de la misma Universidad- , siempre se había interesado por este tipo de espacios pero, debido a la falta de organizaciones juveniles en la comuna, no había tenido la oportunidad de participar. Al igual que los demás miembros de la Mesa, Juan Diego optó por participar en grupos juveniles de otras comunas, de allí su experiencia en las organizaciones juveniles.

De Elena Vega podría decir muchas cosas. Cuando la vi, me pareció la típica chica inquieta que está metida en cuanta cantidad de cosas se le atraviesan. Y no me equivoqué. Hace parte de organizaciones en Castilla, en el Estadio, en el Poblado, en Aranjuez y en Robledo. Mejor dicho, tiene presencia en toda la ciudad. Hace teatro y expresa su forma de ver la política mediante el baile ¡Ese es su arte!

Estudia todavía en el colegio y desde ya está bastante empapada de los temas que acontecen en el escenario político nacional.  Al igual que Sebastián, hace parte de Rosa de las Vientos e insiste en salirse de su colegio porque no le gusta lo privado. Quisiera estudiar en uno público y en una universidad del mismo tipo. Es lo más disperso pero al mismo tiempo es la energía más bonita de la Mesa. Así resumo yo a Elena.

Y es que, estos pelaos que están cargados de sueños transformadores en la 11 tienen mucho por decir. Les inquieta el proceso de paz, también el medio ambiente y la cultura. Critican fuertemente la posición adultocéntrica que se expresa en los diversos escenarios de participación en la comuna.

Aseguran no ser oídos por ser jóvenes en una comuna mayoritariamente adulta y, a simple vista, con las necesidades ya resultas.  Están de acuerdo en afirmar que estos aspectos son las causas de la poca participación juvenil en la 11. Por eso es que quieren trabajar, por eso es que se organizaron como Mesa.

Quieren ser vistos, escuchados y tenidos en cuenta. Quieren participar activamente en sus barrios porque les ha tocado migrar a otros para poder hacerlo.

Son un poco idealistas pero a la vez muy críticos y con argumentos. Su Mesa, que apenas está en construcción, es de esas cosas que le hacen falta a la juventud en los barrios de Medellín. Son conscientes de esto. Combinan el baile, la cartografía, la resistencia, la cultura, el teatro y la música con la actividad política. Y es que, para una mesa que lo que pretende es articular, no podría ser de otra manera.

Ya han organizado un foro de Paz en el primer parque de Laureles con participantes de los distintos colegios del mismo barrio y con colaboración de la Corporación Región y de El Fichero. Pretenden tomarse el Festival de la Juventud y poder hacerse conocer en este espacio juvenil.

Seguramente en cada reunión, en medio de las risas y de las propuestas empezarán a trazar su camino con el objetivo de influir en la comuna “y en toda la ciudad”, según ellos.

Por eso es que su discurso fue tan bueno, es que ya tienen bastante recorrido. No como Mesa de Articulación Juvenil de la Comuna 11, sino desde sus diferentes procesos. También fue por eso que no nos equivocamos al elegirlos a ellos como una de las dos iniciativas a visibilizar.

Nuestro criterio fue el grado de incidencia dentro de la comuna. Ahora no tienen mucho y apenas se están consolidando, pero realmente este es un escenario juvenil y político, lo cual también estábamos buscando.

Esperamos que de esas propuestas que traen estos pelaos de la Mesa de la 11 salgan cosas muy positivas, pero más que nada, esperamos que puedan ser escuchados por los adultos y que no sean echados de menos por ser considerados unos novatos o por el solo hecho de ser jóvenes. Si no escuchamos a la juventud después no vamos a tener excusas para decir que no la conocemos; que no participan, o que no les interesa. Si es que de tajo los estamos haciendo a un lado.

La invitación es a toda la juventud de la Comuna 11 a que participe de la Mesa de Articulación Juvenil. A que lleve su energía, sus inquietudes y sus propuestas.

“Si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va venir a salvárselos ¡Nadie!” Jaime Garzón

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