El año pasado desaceleró la reducción de la pobreza en el país, según los datos arrojados en el más reciente informe sobre pobreza monetaria y multidimensional que anualmente publica el DANE.

Era de esperarse tras el frenazo económico que padece el país por la brusca caída del precio del petróleo; en 2015 la economía creció 3,1%, este año se espera un crecimiento de 2,5%; es decir, la recesión, el aumento del desempleo y de la pobreza en América del Sur también están haciendo mella en Colombia.

Según el DANE la pobreza redujo su incidencia 0,7 puntos respecto al año anterior, al pasar de 28,5 en 2014 a 27,8% en 2015; sin embargo, entre 2008 y 2014 la pobreza se reducía a un ritmo promedio de 2,3 puntos anuales.

Por otra parte, la pobreza extrema apenas logró reducirse al pasar de 8,1 a 7,9%. Entre los datos polémicos del informe siempre se halla la “línea de pobreza”, que es el mínimo de ingresos que permite mensualmente a una persona asegurar una carga a calórica suficiente como para no ser considerado pobre.

En ese sentido, si alguien tiene más de $223.638 pesos mensuales (unos 74 dólares a precio actual) para comprarse una canasta básica de productos que le mantengan bien nutrido, deja de ser pobre. Y si tiene $102.109 para ese propósito, no es incluido en la pobreza extrema sino en la pobreza.

Y como la pobreza no afecta a todos por igual, el informe calcula la incidencia por zonas, números de hijos, y género del jefe del hogar. Así, la pobreza en las ciudades cabeceras del país es de 24,1%, en las áreas rurales afecta al 40,3% de la población. En las ciudades se es pobre con menos de $246.336 pesos mensuales, en las áreas rurales con menos de $147.752 pesos.

En vista de ello, y de que en las ciudades los niveles de vida y de servicios son más óptimos, en las principales trece ciudades y áreas metropolitanas del país, la incidencia de la pobreza fue de 15,4% en 2015, casi una tercera parte del nivel de la Colombia rural, y la pobreza extrema no supera el 3%. ¿Significa eso que en estas trece ciudades el 84,6% de sus habitantes hacen parte de la clase media o alta, o que en el país el nivel de esos grupos es de 72% tal como dice el presidente? Debatible.

Al estudiar el género del jefe del hogar, si este es mujer, la incidencia de la pobreza aumenta casi cinco puntos a nivel nacional, casi cuatro en las trece ciudades principales y casi ocho en las áreas rurales.

Y ya frente al número de hijos, entre más niños hay en un hogar mayor es la incidencia de pobreza en el país. Así, el 64,9% de los hogares que tienen tres o más niños menores de 12 años sufren de pobreza; en los hogares sin niños la pobreza fue de 14.4%, los que tiene un niño 24,8%, y los que tienen dos niños la pobreza fue de 41%.

Estas son tendencias que se repiten a nivel nacional por departamentos, donde además es notable el rezago que genera el nivel educativo. Entre más alto el nivel educativo, es decir, pregrado y posgrado universitario, menor el riesgo de pobreza y desempleo. Entre este selecto grupo, el porcentaje de pobreza es la mitad de aquellos que tienen títulos técnicos.

Pero como en Colombia, como en cualquier país, cada región es un mundo, Antioquia y Medellín son un escenario distinto. En el departamento la pobreza se redujo 0,6%, al pasar de 24,3 a 23,7%; la pobreza extrema pasó de 7,7 a 7,3% de 2014 a 2015 respectivamente. Esto a pesar de que la línea de pobreza del departamento es, léase bien, 4.000 pesos mayor a la línea nacional. Es decir, esta desaceleración también golpeó al departamento.

En cuanto a Medellín, la pobreza no se redujo ni medio punto, pasó de 14,7% en 2014 a 14,3% en 2015; pero a pesar de esta reducción, la pobreza extrema aumentó de 2,8 a 3,3% de población, es decir, medio punto, contrario a la tendencia nacional. ¿Qué sucedió en la ciudad el último año para que aumentara la pobreza extrema muy a pesar de los programas sociales?

Esto nos hace rememorar a la frase que el alcalde Federico Gutiérrez solía decir en campaña sobre la pobreza y la desigualdad, y es que Medellín es una ciudad con un gran presupuesto donde no se interviene bien este flagelo. Ahora depende de su gobierno si dará ejemplo de cómo sí intervenir correctamente para disminuir la pobreza.

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