El estadio de fútbol puede llegar a ser el lugar de la incorrección por excelencia. El fútbol, que opera como catalizador, reúne ideas represadas o solapadas en pro de la convivencia y propicia un lugar para que se les dé rienda suelta. Insultos racistas de particulares irrumpen de vez en cuando los cantos colectivos estructurados con base en provocaciones y amenazas cargadas de homofobia y machismo. Se consumen drogas sin mayor restricción, pues la policía tiene lugares prohibidos.

Sin duda la euforia colectiva lleva a que las manifestaciones alrededor del fútbol se extremen. En Colombia, donde vivimos extremos cotidianamente, vimos como los integrantes de la barra del Cúcuta “la banda del indio” burlaron, en pleno partido, los controles del General Santander para ingresar un ataúd con muerto a bordo –un ex integrante de la barra, asesinado días antes a tiros, mientras jugaba un partido de fútbol-. Cúcuta perdía aquel partido ante Envigado, pero logró empatarlo justo después de que el féretro ingresó a la tribuna. Realismo mágico, diría alguno.

Pero el fútbol no solo propicia el espacio de la incorrección. En muchos casos los estadios acogen manifestaciones ejemplares de reivindicación de causas plausibles; “welcome refugees” fue la bandera común en los estadios europeos donde se jugó la UEFA Champions League y UEFA Europe League; además de que se acogió por parte de la UEFA una propuesta para donar un euro por cada entrada vendida en la primera fecha de tales competiciones.

En el mencionado debut de la UEFA Europe League, le comentaba a varios cercanos que, sí podían, pusieran atención a los partidos del Lech Poznan de Polonia, pues la facción de hooligans hinchas de este club solían dar sendos espectáculos por su forma intensa de alentar. Hay un video muy diciente al respecto disponible en internet, en el cual se puede ver un espectáculo de cantos y música sin descanso, tras una pared de banderas y bengalas; un performance digno del más álgido clásico, pero esta vez se jugaba la versión sub 12 del Lech Poznan vs Tottenham Hotspur.

Los hooligans polacos dieron mucho de qué hablar nuevamente, solo que ahora por su ausencia, ya que, al igual que los hinchas del Maccabi Tel Aviv, decidieron masivamente no ir presentarse en el estadio, como muestra de su absoluta oposición a la campaña de apoyo a los refugiados. “Refugees not welcome” rezaban las banderas puestas en las tribunas por algunos encapuchados del equipo israelí, mientras que los del equipo polaco marcaban la entrada del estadio con un “Stop islamizacji”.

Finalmente, no podemos ignorar los mensajes del consumismo. Ya bien sabidos son los rentables negocios construidos en torno al fútbol. Un empresario exitoso como Donald Trump lo sabe y lo muestra con su interés en clubes estructurados a la manera de las empresas deportivas más rentables; tanto Atlético Nacional como San Lorenzo de Almagro –clubes de los que se dijo no hace mucho que Trump ofertó para comprar–, hacen parte de grupos empresariales que, entre otros, están en el negocio de la televisión.

Las grandes marcas también aprovechan la convocatoria única del fútbol y conforman la estructura del negocio del mismo, posicionándose cada vez más en las altas esferas de influencia del deporte. Entre las últimas noticias relevantes del escándalo de corrupción de la FIFA, sobresale la exigencia –amenaza– que hicieron públicamente VISA, Coca-Cola y McDonald’s a Blatter para que renuncie de su cargo en la FIFA. Estos tres importantes patrocinadores saben de la impertinencia de la mala imagen de la FIFA y actúan para promover una reestructuración del ente rector del fútbol, presionan para proteger el negocio.

“¿Una locura digna de mejor causa? ¿Un negocio vulgar y silvestre? ¿Una fábrica de trucos manejada por sus dueños? Yo soy de los que creen que el fútbol puede ser eso, pero es también mucho más que eso, como fiesta de los ojos que lo miran y como alegría del cuerpo que lo juega.”

Fuentes:

Coca-Cola, McDonald’s y Visa reclaman renuncia inmediata de Blatter – www.elcomercio.com

Galeano, E. (1995)El fútbol a sol y sombra.

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