Ya no sabemos si son Urabeños, Clan Usuga o Neoparamilitares autodenominados Autodefensas Gaintanistas de Colombia (A.G.U); los 3 varían en los nombres del mismo actor armado ilegal pero, su concepción a nivel político, social y militar denomina un actor diferente.

Luego de Ralito, los medios colombianos ya no hablaban más de Paramilitares en Colombia, Bandas Criminales eran los nuevos actores armados ilegales que se posteaban en los principales diarios y noticieros del país. El fenómeno paramilitar había acabado con el proceso ejecutado entre el gobierno de Uribe Vélez y los jefes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

La demagogia que camufló el proceso que se llevó a cabo de espaldas al país, implosionó en el momento en que los paramilitares desmovilizados volvieron a coger las armas y se empezaron a llamar  Urabeños, Rastrojos, Paisas, Oficina de Envigado, etc. Todos estos grupos, encasillados en una categoría más que simple, precaria y mediocre.

Si vamos a llamar “Urabeños” a esta agrupación armada derivada del proceso post-desmovilización de las AUC, entramos a mirarla como una Banda Criminal. Al no ser esta una organización paramilitar, que se supone responde a una ideología política y que a su vez se encuentra paralela a las fuerzas armadas del Estado, entonces estamos hablando de un grupo armado ilegal que corresponde simplemente a la forma de acumulación de riquezas del tráfico de drogas y al control territorial.

Por otro lado si denominamos a este actor ilegal “Clan Usuga”, la lógica nos remite de inmediato a pensar en un cártel al estilo mafia siciliana manejado por una familia que renta del negocio ilegal de un producto que, en este caso, serían nuevamente las drogas. Una forma distinta a lo que es en sí el paramilitarismo.

Ahora resulta que aparece una categoría para dicha agrupación,  ya de mucho nombre en ciertas regiones del país, pero que ha sido obviada o más bien menospreciada o maquillada mediante sofismas mediáticos que es la de Autodefensas Gaitanistas de Colombia ¿Si son estos entonces paramilitares?  

Comenzamos marzo con la promesa de la firma final de los acuerdos en La Habana entre las FARC EP y el gobierno Nacional. El mes esperanzador se hacía cada vez más prometedor con la oficialización del inicio de los diálogos de paz entre el gobierno nacional y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) pero, nos encontramos con un paro armado, principalmente en Antioquia y en la región Caribe y unas AGC que roban titulares por la quema de buses, el asesinato a policías, los letreros en las casas de los municipios y un temor generalizado en la población que solo es comparable con la época de las limpiezas sociales y las masacres paramilitares.

Urabá, Bajo Cauca y Magdalena medio en Antioquia bajo el régimen de terror de los neoparamilitares; Cesar, Chocó, Bolívar, Sucre, Norte de Santander y Córdoba, son los otros 6 departamentos que se suman al pánico que genera el decreto de un paro armado de 24 horas promulgado por el Clan Usuga, Urabeños y/o AGC, según el medio y como lo quiera llamar, en reacción al anuncio del presidente Santos de perseguir a toda las estructuras asociadas a dicha organización abstracta que todavía no sabemos cómo denominar.

El reporte oficial hasta ahora entregado nos habla de la muerte de un capitán del ejército en Turbo, Antioquia, de un patrullero de la policía en Quibdó, Chocó, y de 2 uniformados de la policía en Puerto Berrío, Antioquia. Mientras tanto, la población civil también ha sido flanco en Puerto Valdivia, Antioquia y en Planeta Rica, Córdoba. En el primero fue asesinado un conductor de un camión y en el segundo un operario de una bomba de gasolina; al parecer, se negaron a seguir las órdenes de las Autodefensas Gaitanistas.

El temor que sucumbe la población del Bajo Cauca antioqueño se incrementó este jueves con la quema de 2 vehículos en la troncal que de Medellín conduce  la costa Atlántica. Asimismo, la quema de vehículos en las carreteras ha tenido lugar en el suroeste antioqueño y el Urabá.

Sumado a esto, los panfletos amenazantes y los audios enviados por dicha organización criminal en los territorios ya mencionados han provocado un pánico generalizado en las regiones, las cuales, han cerrado el comercio y los conductores de buses y camiones se sienten intimidados para coger viaje en carretera argumentando su pánico de ser quemados sus vehículos.

Para terminar de agravar este fenómeno, en las horas de la mañana de este viernes, en el barrio Belén Rincón en Medellín, aparecieron grafitis alusivos a las Autodefensas Gaitanistas de Colombia y la población que habita en este territorio de la ciudad manifestó fuertes enfrentamientos y ráfagas de fusil durante la medianoche del pasado jueves. Mientras tanto, en la Loma de los Bernal, también en la comuna 16 de Belén, fue incinerado un bus alimentador del metro.  Como en el resto de regiones de Antioquia amenazadas por el paro, los panfletos y los audios también circularon por las lomas del Rincón y el corregimiento de San Antonio de Prado. Medellín también se ubica entonces como blanco de los mal llamados “Urabeños”.

En este sentido, no solo se trata de una respuesta de esta agrupación a las declaraciones del presidente Santos, también coincide el flagelo con la oficialización de los diálogos entre el ELN y el gobierno nacional y la recta final del proceso llevado a cabo en La Habana ¿Quiénes son los enemigos de la paz entonces?

La ultraderecha colombiana que hoy convoca una marcha para el 2 de abril argumenta que el asesinato y la persecución a los miembros de la fuerza pública se da por la falta de garantías del gobierno Santos con respecto a las guerrillas. El Centro Democrático arguye que las emboscadas y los ataques al ejército y a la policía son exclusivos de las guerrillas y por esto la insurgencia no quiere la paz ¿Ahora, cuál es el argumento?

En el Magdalena Medio y el Urabá corre el rumor de que las AGC estarían dispuestas a pagar un millón de pesos por policía muerto; las primeras víctimas del paro armado son uniformados del ejército y la policía. Se supone que las BACRIM no son una organización con ideología política y según el ministro de defensa, Luis Carlos Villegas, no debemos “unir la mafia con la política” ¿Esta no es entonces una respuesta armada y criminal a una declaración política del presidente Santos y a unos procesos de paz con las guerrillas?

Dentro de los panfletos que circulan en las regiones, según sus habitantes también se hace alusión a la marcha del 2 de abril; el grupo del cual hemos estado hablando convoca, mediante comunicados y mensajes de Whatsapp a la movilización en contra del proceso de paz. ¿No son paramilitares? ¿No son contrainsurgentes? ¿Entonces qué son?

Preocupa enormemente este fenómeno para la firma final de los acuerdo en La Habana y para la confianza requerida en unos inicios de un proceso con el ELN. El fantasma del paramilitarismo que tanto han querido ocultar hoy tiene atemorizado a más del 25% del departamento de Antioquia, al Chocó y a la costa Atlántica, casi que estamos hablando de un 30% del territorio nacional.

Los recuerdos escabrosos del genocidio de la Unión Patriótica hoy no solo llenan de temor y de desconfianza a las guerrillas en sus respectivos procesos de paz; a la izquierda política  y a los movimientos sociales sí que los afecta y los atemoriza este paro armado.

Mientras un partido político con sus miembros huyendo de la justicia y con escándalos e investigaciones en su contra por nexos con grupos armados y corrupción convoca una marcha en contra del proceso de paz y se declaran perseguidos políticos, la izquierda teme de nuevo por sus vidas. Es que no es solo el hecho del llamado paro armado, es el fenómeno paramilitar en apogeo con ánimos de sabotear los aires de paz que ya empezamos a respirar los colombianos.

Así muy difícil, una semana entre esperanza y miedo nos deja esta última de marzo.

“Somos la generación de la paz y para la guerra nada”

Fuentes:

En Córdoba y Chocó, donde más se siente paro armado del “Clan Usuga” – El TIempo

Paro armado del Clan Úsuga aterroriza a poblaciones en Antioquia, Córdoba, Cesar y Bolívar – El Espectador

Paro armado de urabeños llegó hasta los barrios de Medellín – El Colombiano

Paro armado de urabeños afecto más del 25% de Antioquia – El Colombiano

Paro armado y la otra estrategia del Clan Úsuga – Semana

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