La mayoría de las actuales campañas por la alcaldía de Bogotá se mueven bajo la premisa de “recuperar a Bogotá”, señalando que las tres últimas administraciones de izquierda han estancado la capital, pero sobre todo la han sumido en la delincuencia y el caos.

Es intrigante que a pesar de responsabilizar a las tres últimas administraciones, ni ocho ni cuatro años antes las campañas calificaban a Bogotá de esta forma, ni endilgaban tanta responsabilidad a la izquierda. Ello permite pensar que el Polo se limitó a un asistencialismo tangencial que no afectó realmente a las elites capitalinas, mientras los Progresistas sí lo hicieron al intervenir la recolección de basuras, Transmilenio, el sistema de buses, y las corridas de toros; tal vez por eso las élites sienten la ciudad tan caótica.

Así mismo, resulta contradictorio ver programas de gobierno que retoman mucho del actual gobierno distrital y simplemente le cambian el nombre a sus programas, pero a la par critican fuertemente la Bogotá Humana, descalifican sus iniciativas y afirman tener un plan para cambiar el rumbo y recuperar la ciudad del supuesto caos. Ejemplo de esto es el programa “Recuperemos Bogotá” de Enrique Peñalosa.

Seguridad

En este tema el programa propone dotar de cámaras de alta definición a la policía, instalar cámaras de seguridad en todos los buses de Transmilenio y el SITP y  perseguir a la delincuencia común en TM. Bogotá Humana implementó este año las dos primeras propuestas y sobre la tercera ha desarrollado programas y reforzado la seguridad continuamente, a lo que se suma una iniciativa del Concejo de Bogotá para dar libre acceso al sistema a uniformados de la fuerza pública.

La lucha contra la delincuencia común también presenta un enfoque preventivo en el programa mediante la intervención a jóvenes de mayor vulnerabilidad. El mismo enfoque ha sido una de las banderas de la Bogotá Humana, la cual ha invertido más en capital social que en pie de fuerza. Por ende, realmente se tiene una continuación del programa.

El punto que genera diferencia entre lo actual y la propuesta son los grafitis, el programa propone borrar todos aquellos que estén en lugar no autorizado, y considerando que todos los autoriza la alcaldía, queda entonces a disposición de la nueva administración cuáles permanecen y cuáles no.

Como propuestas realmente nuevas y sobre las que no ha habido relevantes avances se encuentra la alianza entre Alcaldía y Fiscalía para fortalecer a la segunda, con el fin de garantizar el juzgamiento y condena de la delincuencia común, así como la protección a las víctimas. Esta propuesta es importante dados los altos niveles de impunidad que se tienen hoy en día.

El reto de esta propuesta será resolver los lugares de reclusión de los futuros presos, dado el hacinamiento de cárceles y URI (Unidades de Reacción Inmediata), que ya no dan abasto. A pesar de lo anterior, no existe un cambio de rumbo frente a la Bogotá Humana, pues ella está de acuerdo con la lucha contra la impunidad.

La estrategia descrita se soportaría administrativamente con la creación de la Secretaría de Seguridad y Convivencia, propuesta hecha por Peñalosa y Petro en la anterior campaña por la alcaldía, y respaldada por la Bogotá Humana junto a la Veeduría Distrital, quienes en 2013 demostraron la necesidad de su existencia y en 2012 presentaron al Concejo un proyecto para ser creada, pero este fue negado y al día de hoy no ha sido implementada. Como puede verse, es una propuesta común y no propia del programa Recuperemos Bogotá.

Empleo

Este tema presenta múltiples coincidencias entre el programa y la administración actual. El primero ve en la atracción de inversión un eje de estímulo al empleo, y la segunda ya avanzó posicionando a la capital como como una de las ciudades más atractivas para los inversionistas.

El programa propone generar empleo a partir del cuidado del espacio público. Esta iniciativa fue creada por el mismo Peñalosa cuando fue alcalde y ha tenido un crecimiento sostenido durante las administraciones de izquierda, como se ve, no hay discrepancias en el tema.

Los pequeños emprendimientos, comerciantes y negocios de servicios son catalogados en el programa como foco de generación de empleo y sostenimiento de la economía bogotana. Aquí la Bogotá Humana tiene suficiente trabajo adelantado por medio de los Centros de Desarrollo Económico en alianza con centros educativos y la Cámara de Comercio de Bogotá.

Sumado a lo anterior se busca proteger a los pequeños productores de las importaciones, situación que replicaría una política de la Bogotá Humana que tuvo su auge con los productores de calzado del barrio Restrepo, en la localidad de Antonio Nariño.

Finalmente, Peñalosa y su equipo ven en la educación una vía para garantizar el empleo, aunque esto es acertado, no es novedoso y es deficiente la referencia de instituciones que le apoyarían ya que se enuncia una red distrital de universidades pero no se dicen cuáles la conformarían, y más preocupante aún, se deja de lado una institución del orden nacional creada con ese fin, el SENA.

Género

Este tema no se enuncia como tal en el programa, sino que es posible extraerlo a partir del plan de seguridad, lo que denota que se ve como un asunto de protección a la mujer y no como uno que garantice equidad entre la diversidad del género y las personas que conforman los hogares, siendo por supuesto, las mujeres las principales víctimas.

La propuesta es crear la ruta única para la atención de la denuncia de mujeres, lo cual garantizaría justicia y reparación, pues se espera articular los programas de apoyo a la mujer agredida y castigar de forma efectiva al agresor. Así las cosas, pareciera que es requisito que la mujer sea agredida para recibir atención del Distrito.

Esta iniciativa si discrepa de la Bogotá Humana, pues la administración fue más allá y generó mayores iniciativas al crear la Secretaría de la Mujer, instancia a la cual no se hace mención alguna en el programa del equipo Recuperemos Bogotá.

Tecnología

Aunque no existe referencia específica, se destacan dos propuestas en el tema. Construcción de “Bogotá Salud Digital” que gestionaría la solicitud de servicios, calificación del sistema y seguimiento a la gestión. Sin duda resulta una propuesta interesante que permitiría descongestionar las prolongadas filas que se presentan en los hospitales y sobre todo en las EPS con el fin de alcanzar una cita o autorización.

El reto de la iniciativa está en convencer de esto a las EPS, baste recordar que una simple llamada para agendar una cita resolvería las filas interminables, pero es común escuchar la frase “por teléfono no se dan citas, le toca madrugar por la ficha”.

Un portal similar con capacidad de calificar y denunciar el funcionamiento de la administración distrital se encargaría de facilitar el control político-administrativo desde la ciudadanía. Esta propuesta es necesaria y acorde a los nuevos tiempos. Sin embargo, no recoge los avances de la Bogotá Humana y la Veeduría Distrital con la red de veedores y observatorios ciudadanos quienes ya tienen formación y sistemas de monitoreo avanzados que podrían replicarse en la plataforma y garantizar un buen uso de la misma

Paz Territorial

El programa ni siquiera enuncia la palabra en sus 60 páginas, no existe ninguna referencia o enfoque que trate el tema de la paz, el posconflicto, o similares. La situación es sumamente preocupante si se considera que en Bogotá se recibe más población desplazada y se entregan más jóvenes a la guerra. Pero preocupa aún más porque es innegable la presencia de estructuras paramilitares en los barrios de periferia de la ciudad.

Movilidad

Después de la seguridad, este es el tema que más preocupa a la ciudadanía bogotana. Aquí las propuestas también replican acciones de la actual administración, a pesar de las fuertes críticas que el equipo y Peñalosa han hecho sobre el manejo del tema.

Se propone implementar el SITP en un 100% (la tarea ya está casi hecha) y aumentar los carriles prioritarios ideados por Bogotá Humana.

Uno de los proyectos más cuestionados y criticados, el Metro de Bogotá, es continuado por el programa Recuperemos Bogotá, la discrepancia está en la forma de implementarlo (se proponen tramos aéreos para reducir costos).

La bicicleta es clave en las propuestas, dado que esperan que la población que usa este medio pase del 6% al 15%. El plan es reparar las ciclovías existentes y conectarlas, así como crear nuevas y mejorar la seguridad en los trayectos. Este medio de transporte también ha sido fuertemente estimulado por la Bogotá Humana, al punto de crearle carriles exclusivos donde no había ciclovía.

Lo anterior se enlaza con la construcción y reparación de andenes paralelos a quebradas y ubicados alrededor de los colegios, suponiendo al peatón como principal actor de la movilidad.

La movilidad también se verá reforzada por la cultura ciudadana mediante jornadas pedagógicas que mejoren el comportamiento de todos los usuarios (conductores y peatones) con énfasis en motociclistas y situaciones de embotellamiento. El tema por supuesto es fundamental, al punto que es uno de los grandes retos de Transmilenio, sin embargo no discrepa con la Bogotá Humana que realizó el programa Inteligencia Víal, Usala, y actualmente desarrolla Soy 1+ sumate.

En materia de malla vial reaparece la construcción de la ALO (Avenida Longitudinal de Occidente). Aquí si se tiene una fuerte discrepancia con la Bogotá Humana, que no avanzó en su construcción porque las obras afectarían una buena cantidad de hectáreas de humedales, situación no comentada por el programa, dejando entrever una falta de conexidad con el tema ambiental, a pesar de decirse abanderado del mismo.

A esta vía se sumaría la construcción de otras vías estratégicas para la ciudad y la ampliación del sistema Transmilenio por la Avenida Boyacá, la Carrera Séptima, la extensión hasta la calle 220 norte y otra hasta los límites de Usme en el sur. Las propuestas son necesarias, a excepción de la Carrera Séptima donde se afectaría fuertemente el patrimonio histórico de la capital. Ellas fueron pospuestas por Bogotá Humana pero no rechazadas.

Para aumentar la integración en movilidad se propone la Red de Transporte de la Sábana de Bogotá. Se continúan así las acciones de Bogotá Humana, que ya avanzó en la articulación con Soacha vía Transmilenio. Aunque no hay discrepancias, la propuesta tiene un gran reto pues hay mucho camino por avanzar.

Dónde está la diferencia

Con lo visto es difícil entender qué se quiere recuperar y dónde está el cambio de rumbo, sin embargo, si se observa la propuesta para la creación de Agencia Distrital de Asociaciones Público-Privadas (ADAPP) y el enfoque de estimular la participación de los privados en las decisiones y acciones del distrito se entiende fácilmente.

La ADAPP se encargaría de gestionar los grandes proyectos de infraestructura vial y educativa, además de servicios educativos, culturales y de salud donde intervengan privados.

Aquí está la discrepancia, mientras los cuatro años de la Bogotá Humana se dedicaron a recuperar la administración de la ciudad desde lo público, Recuperemos Bogotá con Peñalosa a la cabeza esperan devolver a los privados su participación.

En el papel y la teoría se puede argumentar que el sector público es más eficiente que el privado y viceversa, pero en los hechos, concretamente para la capital, lo público gana el debate. Esto lo demuestra principalmente el programa Basuras Cero, tras su administración pública se redujeron los costos de aseo y se aumentaron las cifras de material recuperado para reciclaje.

Por su parte los privados salen mal parados, basta recordar el carrusel de la contratación de Samuel Moreno y la crisis de salud provocada por las EPS, que por cierto juegan un papel importante en el programa de Peñalosa.

Pero para no poner responsabilidades ajenas al equipo encabezado por Peñalosa, remitámonos a su administración 1998-2001. Nadie niega que él implementó Transmilenio y él mismo lo dice frecuentemente. Lo que no dice es que en alianza con los privados se autorizó la reducción del relleno de las losas de la Avenida Caracas a la mitad de las especificaciones y ello generó que los carriles exclusivos sólo duraran entre 2 y 5 años de los 20 esperados.

Esta acción es la que tiene frenado al sistema, como bien se señala en el programa de gobierno, al 2015 deberían ser 300 km los habilitados para Transmilenio y sólo se tienen 103. Lo que olvida contar el programa es que la plata de los 197 faltantes se ha destinado para reparar la Avenida Caracas que el mismo Peñalosa dejo en pésimas condiciones, es decir, administrativamente es el responsable y por ello se le adelanta una investigación.

Si se consideran las megaobras que se proponen construir (Metro, nuevas fases de Transmilenio, ALO, vías estratégicas, más ciclovías, megacolegios, megacentros comunitarios, megaparques, reparación de parques y andenes) se ve que lo propuesto es una recuperación del dinero que han dejado de llevarse los privados durante estos cuatro años a costa del bienestar de la ciudad. La pregunta al momento de votar sería ¿cuánto realmente durará todo lo que promete y construye Recuperemos Bogotá?

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