En un análisis previo enumeramos las razones por las cuales la coalición integrada por Sergio Fajardo, Claudia López y Jorge Enrique Robledo, denominada Coalición Ciudadana por Colombia, no tenía precedentes en Colombia y cumplía con los requerimientos que muchos ciudadanos pedían a los sectores alternativos de la política nacional.

Como uno de los artífices de la coalición es Sergio Fajardo, es apenas natural preguntarse el rol que tendrá Antioquia, su zona de confort electoral, en el desempeño de la misma. Recordemos que Fajardo fue gobernador del departamento en el período 2012-2015 y alcalde de Medellín entre 2004 y 2007.

Su popularidad es tal en Medellín que su influencia fue determinante en las elecciones a la alcaldía que le siguieron, tanto Alonso Salazar como Aníbal Gaviria y el actual alcalde Federico Gutiérrez tuvieron apoyo directo o indirecto de Fajardo en sus campañas y gobiernos, o indirecto, visibilizado con sectores muy afines a Fajardo y Compromiso Ciudadano siendo parte del gobierno de la ciudad en las alcaldías mencionadas. Una década larguita de influencia.

Fue la fórmula vicepresidencial de Antanas Mockus en 2010, campaña que, aunque derrotada, pasó a segunda vuelta y dejó un impacto considerable en los votantes que le posicionan dentro de la política alternativa, imagen que, aunque desgastada, conserva a pesar de haber pasado siete años. En 2011 se lanzó a la gobernación de Antioquia obteniendo casi un millón de votos, una votación histórica. 

Mencionamos estas cifras y acontecimientos para señalar que el músculo electoral de Fajardo no debe ser desestimado. Pero tampoco debe ser sobrestimado.

Para las elecciones de 2015 el fajardismo asistió dividido cuando se suponía que naturalmente apoyaría la candidatura de Alonso Salazar, aliado histórico y exalcalde de Medellín, pero no fue así, al menos no del todo. Salazar no veía con buenos ojos la alianza de “los Federicos”, esto es, la de Federico Restrepo, candidato unánime de Fajardo y Salazar a la gobernación, con Federico Gutiérrez, en ese entonces candidato a la alcaldía, por considerarle algo así como un caballo de Troya del uribismo.

La alianza de los Federicos se disolvió y Alonso Salazar y Federico Restrepo tuvieron que darle un vuelco a sus campañas, algo que sin duda también restó credibilidad a la candidatura de Restrepo que tampoco arrancó del todo. Los resultados electorales para Salazar y Restrepo fueron adversos, en especial para el primero, quien venía de tener la votación más alta para un alcalde en Medellín. Gutiérrez se favoreció del voto de opinión, pero también pudo atraer el voto uribista y fajardista.

Todas estas fracturas internas dentro de Medellín y Antioquia son las que Fajardo tiene que sortear en caso de que resulte ser el candidato de la Coalición Ciudadana por Colombia, pues, no puede darse el lujo de tener su bastión electoral mirando hacia otros lados.

En ese sentido, vale preguntarse cómo la alcaldía actual jugará para Fajardo, no solo refiriéndonos al alcalde Federico Gutiérrez y a su cercanía con el uribismo, sino también a sus primos el director del Inder Juan David Valderrama y la exdirectora del Museo Casa de la Memoria Adriana Valderrama y demás funcionarios afines a Compromiso Ciudadano. El rol del actual director del Inder en la articulación de la campaña de Gutiérrez fue definitivo y se rumorea una posible aspiración suya al Congreso, aunque no se ha confirmado si lo haría desde la coalición de la que hace parte su primo.

También habría que ver cómo quedaron las relaciones del fajardismo con el alonsismo y si el tropezón electoral de Federico Restrepo fue una torpeza de marketing político, es decir, una falta muy señalada de carisma del mismo, o un rechazo frontal a la forma como se desempeñó Fajardo en la gobernación. En suma, un departamento con millones de votantes es definitivo para una candidatura, pero si Fajardo llega con una candidatura sostenida en apoyos débiles puede que se apunte un Salazar y pase de una votación histórica a quedar por debajo del voto en blanco.

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