Sí. Aunque muchos elitistas intelectuales y artísticos digan que lo hace en aras de fomentar el consumismo y de que lo hace cutremente, el pop puede ser político. El pop, que viene de popular, es por definición la música de las masas, por ello es que llega a todos y no se queda en los museos y las exposiciones. El pop puede, para bien y para mal, catalizar cambios culturales al hacerlos virales.

Con esa combinación de música y ritmos casi siempre obvios, su hegemonía en los medios, artistas populares, coreografías y vídeos, el pop se ha hecho espacios entre su frivolidad para reclamos políticos que escapan a la ya casi desaparecida canción protesta.

Actualmente hay tres temas que se están reivindicando más en la música pop: el feminismo, la raza y la homosexualidad. En cuanto al feminismo, Madonna ha labrado un largo camino de aciertos y desaciertos que la han posicionado como uno de los íconos en pro de la igualdad de las mujeres y homosexuales, tanto que se ganó señalamientos machistas de personajes carcas como Juan Pablo II y Ronald Reagan. Pero no ha sido la única.

Actualmente el tema racial está tomando un tema central en las políticas del pop. Desde que el asunto de la violencia policial contra la población negra se hace público y masivo en Estados Unidos, varios artistas han salido a decir que ya es suficiente y que el racismo sigue ahí, haciendo de las suyas y tomando vidas negras porque sí.

El ejemplo más reciente del pop político es el de Beyoncé, quien en pleno mes de la historia negra en Estados Unidos lanza la canción Formation, reivindicando los rasgos negros y la población negra entre ritmos de trap. En el vídeo grabado en Nueva Orleans, se hace referencias al huracán Katrina, Martin Luther King, la cultura criolla, la violencia policial y el racismo, por supuesto, con contoneo negro porque así lo hace ella y así suelen hacerlo las poblaciones afro, no sólo como forma de vivir y expresar su diferencia, sino como forma de resistencia.

Para aumentar la viralidad del tema, aún más porque ya Beyoncé es una marca viral, la artista presenta el tema en el mediotiempo del Super Bowl con un elaborado performance de esos que la hacen famosa. Entre referencias a la cultura y artistas negros, la artista invocó en cuatro minutos a Malcolm X, las Panteras Negras,  Michael Jackson y al movimiento Black Lives Matter. Al rato anunció su tour, merchandize puro.

En contexto, Malcolm X fue un activista por los derechos de la población negra de Estados Unidos en pleno malestar cultural y ola de asesinatos de activistas y población afro de los sesenta, fue asesinado. Las Panteras Negras, o el Partido Pantera Negra, surgido en Oakland a pocos kilómetros de San Francisco donde fue celebrado el Super Bowl, fue una organización revolucionaria negra a favor de sus derechos y en defensa de la brutalidad policial.

Black Lives Matter es un movimiento activista formado hace tres años para concientizar y organizar acciones en contra de la violencia física y simbólica que enfrenta la población afro de Estados Unidos, no sólo frente a los cuerpos policiales sino también frente al sistema judicial.

Son muchas  las expresiones del pop entramado con la política. Las Pussy Riot en Rusia, John Legend y Common sobre la historia negra, Miguel y su condición de mexicano-negro en Estados Unidos, M.I.A y los refugiados sirios, Torres o Demi Lovato cantando sobre sus cuadros clínico depresivos, Joe Crepúsculo sobre su tránsito entre el género masculino y femenino, Courtney Love cantando sobre las inseguridades que le generan su cuerpo y las drogas, etc.

Y si Coldplay se apuntó a hacer apología a la libertad de amar en su presentación en pleno San Francisco, Beyoncé hizo toda una consigna racial e histórica hecha de manera artística, un homenaje pero un reclamo a la vez frente a las más de 100 millones de personas que ven el evento. Bruno Mars y The Hooligans, su banda, acompañaron a Beyoncé con la estética de las panteras negras. Todo un derroche de negrura.

Lo que pasa con la política en el pop es que la terminas bailando y el mensaje se va diluyendo entre contoneos y pies movedizos, como bailaron todos el Express Yourself de Madonna y terminaremos bailando Formation de Beyoncé.

En 2013, en el álbum BEYONCÉ y presentaciones en MTV, la artista homónima hizo una fuerte campaña asumiendo ser feminista. En el mismo álbum incluyó la canción ***Flawless con un intermedio del discurso-vídeo We should all be feminists de la feminista nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie.

A los días de publicar la canción, las ventas de los libros de la nigeriana y  vistas de sus discursos en YouTube aumentaron considerablemente. Su novela feminista Americanah, es la más leída en su género de los últimos tiempos.

No habitamos un mundo post-racial; las razas, ese invento eurocéntrico para poner al hombre blanco en la cima de la jerarquía social, aún genera violencias y desigualdades injustificadas, al igual que el género y el clasismo.

Tampoco estamos seguros de si el pop es un vehículo seguro para hacer reivindicaciones políticas, pero sabemos que aumenta el postureo en redes, así como hace ver injusticias que no son tan obvias. Porque si en Estados Unidos a los negros los mata la policía, en Colombia lo hace la indiferencia expresada en desnutrición, pero acá no estamos cantando sobre el hambre.

Fuentes:

Comentarios

comentarios