El cuarto episodio (cuarta temporada) de la serie norteamericana Scandal, Karen Grant, la hija del Presidente de los Estados Unidos protagoniza un vídeo de alto contenido sexual con dos jóvenes. Meses antes había perdido a su hermano Jerry, la relación de sus padres estaba en crisis y su madre entró en una profunda depresión.

Mellie Grant, la primera dama, tiene una charla con su hija. Karen supone que se va a gastar un sermón por poner la reputación de la familia presidencial en peligro. Sin embargo, Mellie le expresó tristeza más que decepción. ¿Por qué? Tener sexo no es motivo para regañar a un hijo, incluso, aunque a algunos les duela aceptarlo, ni siquiera grabarse teniendo sexo lo es.

Lo que Mellie vio en ese vídeo más allá del sexo fue la profunda tristeza de su hija por la soledad de perder a su hermano y de paso a su madre porque esta quedo absolutamente devastada. Le dijo que le había entristecido comprobar que lo que vio en ese vídeo no fue a su hija disfrutando de su vida sexual como una mujer empoderada y segura, sino a una persona que pasaba por un mal momento materializando su tristeza en esa conducta.

Cuando Manuela Henao publicó su reportaje fotográfico sobre la narcoestética en Medellín tal vez no estaba atacando la decisión personal de las mujeres que recurren a procedimientos estéticos para modificar alguna parte de su cuerpo. Lo que la fotógrafa se cuestionó, que además así lo hizo saber en su cuenta en Twitter, fueron los mecanismos, las superestructuras que han manipulado los imaginarios del cuerpo femenino en la sociedad paisa, el narcotráfico puede ser una de las tantas fuentes de las cuales provengan estos valores.

Si grabarse  teniendo sexo o hacerse una cirugía plástica es una práctica producto de una decisión autónoma de las mujeres, no hay lío. No todas lo harán, en mayor medida, por una motivación externa, pero hay que reconocer que hay patrones, paradigmas e imaginarios que en muchos casos sí dejan mella en las mujeres, sujetas que de por sí ya están expuestas de manera muy sensible a las distintas manifestaciones de nuestra sociedad que encasilla sus mentes y cuerpos en cánones predefinidos.

La imagen en extremo maquillada de Medellín en el exterior, ya sea por una cultura ciudadana renovada o un referente de urbanismo social hace que cuando un medio de comunicación, especialmente internacional, desmiente esa imagen, además con titulares como “narcoestetica”, “el burdel más grande del mundo” o “sicarios que matan por 5 mil pesos”, choque de manera violenta con la burbuja comunicacional que nuestros gobernantes y nosotros mismos nos hemos encargado de inflar.

Esos choques no son gratuitos, cuando la imagen de Medellín tiene tantas capas de base, es apenas normal que el nivel de ironía de los medios y los ciudadanos sobre los mensajes de optimismo que pregonan en la ciudad sean tan fuertes. Es la única forma de por lo menos agrietar la burbuja.

La grieta con la que empezamos este año la generó el caso de Ximena López, una joven mujer de tan solo 21 años de edad que por recurrir a una intervención estética en un lugar que no contaba con los requerimientos necesarios para llevar a cabo estos procedimientos murió tres días después. Los biopolímeros que inyectaron en sus glúteos invadieron sus pulmones y le causaron la muerte.

Este año han muerto 4 personas después de recurrir a cirugías estéticas. El concejal Bernardo Alejandro Guerra reveló que existen aproximadamente 40 centros estéticos con actividades irregulares y sin las debidas licencias. Además agregó que estos supuestos “médicos” realizan 4 o 6 viajes a países como Brasil y Perú en donde supuestamente reciben formación para realizar estos procedimientos prácticamente comprando el título que ostentan. Brasil es uno de los países de los que también se conocen regularmente noticias de procedimientos estéticos peligrosos.

De esos 40 centros estéticos la Policía Metropolitana selló 7, se incautaron 338 medicamentos valorados en 38 millones de pesos, se descubrieron prácticas inadecuadas de destinación de residuos y polímeros reenvasados.

Según el informe de Situación de Salud en Medellín de la Secretaría de Salud, en la ciudad hay 120 centros de cirugía plástica y estética, distribuidos de la siguiente manera: 93 en el Poblado, 10 en Belén, 9 en La Candelaria, 5 en Laureles, 2 en Villa Hermosa y 1 en Robledo.

Si sabemos que 33 centros de estética no fueron sellados, pero estuvieron en entredicho en algún momento y existen 120 en total en la ciudad, estaríamos hablando del 27,5% de este total ¿Quién no se lo pensaría dos veces antes de someterse a una intervención quirúrgica en Medellín? ¿Cómo sabe uno que no está escogiendo alguno de los que estuvieron en sospecha existiendo un margen tan pequeño de poder ocurrir?

Pues bien, para dimensionar la presión social y psicológica que pesa sobre las mujeres de esta ciudad nos sorprendería saber que la respuesta a esas preguntas se sigue despachando de una manera desprevenida cuando lo que impera es satisfacer el estereotipo de mujer que la sociedad espera.

Si hemos reproducido estos valores de belleza estereotipada tal vez tengamos una gota de responsabilidad en las muertes de las mujeres que más por el mensaje que les sopla su subconsciente, que por empoderamiento han tomado la decisión de empujarse a sí mismas al quirófano.

Tal vez el 27,5% sea una cifra inflada, algunos centros estéticos que habrían sido puestos en entredicho tal vez harían un buen trabajo. Colombia es el el cuarto país donde más cirugías estéticas se realizan al año según la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (420.000) y Medellín una de las ciudades que pone una cuota significativa en lo que llaman el “turismo de la salud”. Probablemente la ciudad goce de buena reputación en ese sentido y existan excelentes profesionales que se dediquen a eso, a hacer sentir mejor a las mujeres consigo mismas, cuando es el caso. Pero esa motivación se hace inaceptable cuando es el resultado de la imposición que se ensaña específicamente con las mujeres y sus cuerpos.

Fuentes:

‘The Guardian’ cuestiona antioqueñas que acuden a la ‘narcoestética’ – El Tiempo

Situación de Salud en Medellín Secretaría de Salud

 

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