Quien entra a la oficina de Óscar Mesa en la Facultad de Minas de la Universidad Nacional sede Medellín ve en apariencia la oficina de cualquier profesor de ingeniería. Libros por montones, un escritorio amplio, computadores, papeles y restos de goma de borrar.

Más allá de la vida académica, entre 2008 y 2009 durante la alcaldía de Alonso Salazar Mesa fue director del Área Metropolitana. Su vasto conocimiento sobre el clima, el medio ambiente de Medellín y del país es tal que lo hace una autoridad para hablar sobre el tema y de los retos que afrontamos hoy día en material ambiental.

Por eso, considerando el escenario de contaminación que vive Medellín de manera particular en el país, El Fichero quiso conversar con el profesor Mesa para indagar sobre las posibles soluciones a la grave crisis de calidad de aire de nuestra ciudad, preguntar qué causa esta crisis y cuál es la proyección a futuro.

El Fichero: profesor Mesa, gracias por recibirnos.

Óscar Mesa: el placer es mío.

E.F: lo primero es que nos explique ¿qué es esto de la “contingencia ambiental”?

O.M: Nosotros tenemos una geografía que llamamos un valle, pero si uno le aplica criterios estrictos de geografía es más bien “una cañada”, un valle estrecho para ser generoso con Medellín. Si usted empieza a emitir contaminantes en el fondo del valle, por simple lógica, los contaminantes tienen dificultad para circular. Si a esto le sumamos las barreras de las montañas más el fenómeno de inversión térmica que en Medellín se produce prácticamente a diario, tenemos como resultado que nuestro valle tiene una tapa constante que impide la circulación del aire.

Si en Medellín no tuviéramos la barrera montañosa y la inversión térmica, los vientos de manera natural permitirían que parte de esa contaminación circulase y se fuera y no tendríamos las crisis que tenemos ahora. Es decir, Barranquilla no tiene el problema de contaminación que tenemos nosotros porque sus vientos son más fuertes y tienen más ventilación. Dicho de una manera elemental, es como si nos encerráramos en una pieza y agarramos a fumar y seguimos fumando, fumando y fumando sin ninguna ventana y puerta abierta, entonces la contaminación empieza a aumentar.

Comparado con Bogotá, Medellín es más pequeño, tiene menos gente, menos carros pero su contaminación es menos grave que la nuestra.

E.F: ¿por qué parece que desde 2015 se agrava el problema de calidad del aire de Medellín?

O.M: Porque las emisiones han aumentado por el gran aumento en el último tiempo del parque automotor y de todos los vehículos movidos por combustible fósiles. Lo otro es la observación, nosotros tenemos una red de observación que se ha venido perfeccionando, que se ha venido consolidando, entonces hoy día nos damos cuenta de lo que está pasando, pero el problema siempre ha estado ahí.

E.F: el alcalde Federico Gutiérrez insistió en un momento que gran parte del problema se debía a la calidad del combustible que llega a Medellín, ¿es así?

O.M: cuando fui director del Área Metropolitana hicimos un esfuerzo que se llamó “Pacto por la Calidad del Aire” y se trató de vincular todos los actores que tenían que ver con el tema, incluyendo a ECOPETROL. Con ellos logramos un acuerdo para mejorar el combustible, en esa época el diésel era de 5000 partes por millón de azufre y nosotros le decíamos que tenía que bajar a 50, ¿por qué?, porque ese era el estándar mundial en esa época, hoy en día el estándar es más exigente.

En esa época el gerente de ECOPETROL era Javier Genaro Gutiérrez, me decía “Óscar, mejorando el combustible no vamos a resolver el problema… eso es como echar vino bueno en odres viejas”, es decir, si usted le echa combustible bueno a una volqueta modelo 50, las emisiones van a seguir siendo las mismas que si hubiera echado combustible malo, entonces, hay que ir mejorando  de la mano el combustible y los vehículos.

Todo el esfuerzo que se haga por mejorar el combustible sirve, pero el principal problema no es en este momento el combustible sino los vehículos, tenemos una flota particular de camiones y volquetas muy antigua, los buses han mejorado algo, pero la realidad muestra que la tenemos una autoridad muy débil que no es capaz de hacer cumplir la reglamentación.

Además, en mi opinión el Ministerio de Minas cometió un error inmenso hace muchos años cuando decidió por algún argumento que el precio del diésel era más barato que el de la gasolina y todos los buses que tenían gasolina ahí mismo cambiaron a diésel, y le metieron diésel a las ciudades, porque decían que era más eficiente y mejor que la gasolina; pero hoy en día el mundo entero está diciendo que no, porque el tema ambiental ha cobrado vigencia.

E.F: ¿qué sucede puntualmente con el episodio de contaminación de marzo de este año y por qué se agravó tanto?

O.M: la contingencia ambiental de marzo de este año no fue muy diferente a la del año pasado, yo le sumaría al evento de este año las características del clima global y que el verano fue más fuerte. Tenemos una situación en la que el parque automotor sigue creciendo en tamaño y edad y no se ve un esfuerzo por modernizarlo a excepción de lo que se está haciendo con los buses, pero no con los camiones o volquetas que son las más contaminantes y tampoco con las motos que cada una no es muy contaminante pero al ser tantas la cuestión cambia.

En el foro que hizo El Colombiano sobre calidad del aire trajeron al viceministro de Transporte y le pregunté si había un plan para regular las especificaciones ambientales de los carros y no tenía ni idea. Entonces tenemos carros con las mismas características, las condiciones climáticas van a ser iguales aproximadamente; lo que podemos esperar es que las cosas empeoren y esa es una tendencia que se encuentra en los datos. En Pekín ya tienen un plan de descontaminación del aire, y les está funcionando lentamente, pero acá estamos empeorando.

E.F: ¿qué medidas está tomando la ciudad para contrarrestar este escenario?

O.M: el Área Metropolitana definió un protocolo, que si estamos en alerta roja entonces empiezan las restricciones a la circulación de vehículos más estrictas que las que hay normalmente, a mi juicio eso sirve para atender la emergencia ese día, pero estamos faltos de medidas de mediano y largo plazo; y ahí es donde debemos balancear los intereses, los de los industriales, volqueteros, buseros, los de la administración y los de la gente. Yo creo que en la medida en que la gente le haga presión a los políticos estos van a reaccionar así sea con el riesgo de perder votos; durante mucho tiempo a los alcaldes los elegían si tenían una propuesta de cómo disminuir las congestiones, yo creo que cada vez más se afianza la idea de que un buen alcalde para la ciudad no solo va a atender los problemas de movilidad sino también los ambientales.

E.F: ¿qué medidas de fondo debe implementar la ciudad teniendo este escenario?

Profesor: creo que hay que tomar unas medidas de largo plazo y una debe ser sacar el diésel de la ciudad, esto lo está implementando México, creo que lo están contemplando París, China y otras partes del mundo; y obviamente no sacarlo mañana, eso sería muy traumático, sino establecer plazos para limitar la circulación de vehículos a diésel para que transiten en ciudades que no tengan el problema ambiental que tenemos acá, y comprar vehículos de combustibles más limpios, de gas natural, eléctricos, híbridos.

También hay que hacer un esfuerzo por la movilidad pública. Por ejemplo, para una persona que vive en las comunas del norte y trabaja en el sur de la ciudad es más económico tener moto que pagar dos buses o bus y metro; las emisiones de gases serían menores si la gente se movilizara en metro, metroplús, tranvía, bus; pero la gente no es boba, la gente analiza alternativas, cómo le afecta la billetera y el tiempo y nosotros tenemos un transporte público que no es malo pero debería ser bastante mejor. No es que seamos enemigos del carro y de la moto, sino que el problema de contaminación es grave, y eso en parte se soluciona brindando un buen servicio de transporte económico y ambiental.

E.F: profesor, muchísimas gracias.

O.M: a ustedes.

Comentarios

comentarios