Con simples cálculos matemáticos es sencillo quedar de acuerdo en que para las presidenciales de 2018 ningún candidato sacará más del 50% de los votos en primera vuelta; de ahí que hacer alianzas sea ahora lo más esperable de esta contienda electoral.

En realidad no sabemos qué otras coaliciones ya se han cocinado y no se han dado a conocer por cálculos electorales o evitar un desgaste temprano, pero los primeros en anunciar la suya fueron Claudia López, Sergio Fajardo y Jorge Enrique Robledo, le han llamado Coalición Ciudadana por Colombia. Por el momento solo han publicado un comunicado conjunto con los lineamientos políticos de la coalición y sus aspiraciones en sentido amplio.


También anunciaron la creación de una lista conjunta para el Congreso de la República, que tendrá elecciones en marzo de 2018, y que aspiran a que este proyecto dure al menos 15 años. De la naturaleza de esta lista y sus apuestas políticas quedará claro si, ideológicamente hablando, hubo un acercamiento desde Robledo a López y Fajardo o si ocurrió lo contrario.

Faltó que anunciaran el mecanismo de elección del candidato presidencial de esta coalición, de quién será la fórmula vicepresidencial y si están abiertos a recibir a otros sectores políticos dentro de la coalición, cosas que según los precandidatos siguen discutiendo; si bien dijeron tener las puertas abiertas para una consulta interpartidista, con el tiempo se verá si fue más formalidad política que cualquier otra cosa.

Así, el silencio que han guardado Gustavo Petro y Clara López Obregón, ambos exmilitantes del Polo Democrático Alternativo y con aspiraciones presidenciales, parece indicar que su distanciamiento con el senador Jorge Robledo, y por tanto de la Coalición Ciudadana por Colombia, va más en firme que sus propias candidaturas.

Cabe preguntarse también si con el tiempo Humberto de la Calle, quien tiene la candidatura enredada en el Partido Liberal y por ello mismo no se decide –como casi todos– a empezar a recoger firmas, terminaría enfilando sus esfuerzos en esta coalición, o si la coalición busca alejarse de personajes polarizadores con de la Calle.

Sería la primera vez en un buen tiempo que el mayor partido de izquierda democrática del país asiste a unas elecciones en coalición; el hecho es que electoralmente el Polo se ha venido haciendo más pequeño y sus resultados electorales en Antioquia fueron penosos en las más recientes elecciones regionales, y ni qué decir de Compromiso Ciudadano y la arrolladora derrota de Alonso Salazar.

Ante candidatos cada vez más radicales y contrarios a los partidos políticos que ellos mismos ayudaron a moldear en base al clientelismo y la corrupción, no queda más opción que reunir a cuantos electores y proyectos se pueda en la moderación política del centro y ponerle freno a la polarización que azota al país.

En ese sentido es que la Coalición Ciudadana por Colombia se muestra como un aporte valioso, no solo por potenciar un liderazgo femenino distinto como el de Claudia López, sino porque al fin sucedió algo que muchos colombianos esperaban: que la izquierda reconociera que no podía sola y formara una coalición, en esta ocasión con Jorge Robledo su senador más popular, pero también cumple con aquellos que querían recuperar los lineamientos de la ola verde de 2010 y cuentan con Sergio Fajardo para ello.

En los próximos meses veremos quién será en definitiva el candidato presidencial de la coalición y cómo podrá el voto de opinión contra el voto de maquinaria en las regiones, pero también qué tendencias políticas pesarán más tanto en el programa político como en las listas al Congreso. Estamos sin duda en la antesala de una coalición con amplias posibilidades de poder, una coalición que parte de una lectura realista de la actualidad nacional.

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